«Yo no sé dibujar»
Casi nunca es cierto.
Lo que no
saben es
mirar.
Y eso se enseña.
Mirar
Medir
Trazar
Colorear
lugares
Taller de ilustración botánica.
El enlace está en la bio.
Casi nunca es cierto.
Y eso se enseña.
Taller de ilustración botánica.
El enlace está en la bio.
Casi nunca es cierto.
Y eso se enseña.
Taller de ilustración botánica.
El enlace está en la bio.
En el perfil sólo se ve la primera placa; las otras están acá para juzgarlas como conjunto. Instagram muestra la grilla en vertical, pero el mismo posteo aparece recortado en cuadrado en miniaturas y en algunos lugares donde se comparte.
Instagram corta el pie en el feed a los 125 caracteres aproximadamente y esconde el resto detrás de «más». Lo que va antes de ese corte es lo único que lee quien pasa de largo. Los 2.200, en cambio, son el límite duro: pasarse corta el texto.
Acá sí tapa, a diferencia del feed. Arriba el nombre de la cuenta; abajo el pie, los botones de la derecha y la barra del audio, con un degradado oscuro encima. Un titular que en el archivo se lee perfecto puede quedar debajo de todo eso, y no hay forma de verlo mirando el JPG.
Las franjas dibujadas salen de la convención, no de una medición contra la aplicación, y están del lado generoso: en la duda, más margen.
El movimiento son las transiciones entre placas, no animaciones dentro de cada una. El archivo que se entrega es un MP4 armado con estas cuatro.
Esta página es una simulación hecha a mano, no una vista previa oficial de Instagram. Sirve para decidir textos, orden y encuadre; los detalles finos de la interfaz pueden diferir.